Descripción
Desde su original y vital perspectiva, cultivar es una acepción del verbo educar. Así, “quien educa tiene un jardinero en su interior porque siembra la semilla de la curiosidad para que sus alumnos florezcan por dentro”. A través de su experiencia nos propone volver la mirada a la naturaleza en busca de respuestas. Y es que solo una persona cultivada, en continuo aprendizaje, desarrolla la actitud filosófica y el espíritu crítico necesarios para abordar una tarea imprescindible: imaginar un futuro diferente.

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