Descripción
Dios tiene emociones. Siente dolor, pero también siente placer, y a nosotros se nos ha dado el privilegio de poder tocar su corazón. Pero lo mejor de todo es que fue él quien tomó la iniciativa de buscarnos y conquistar nuestro corazón.
El autor tiene el propósito de compartir todo lo que ha ido aprendiendo en su peregrinación, tratando de conquistar el corazón de Dios y haciendo de su vida y de su iglesia un lugar en donde Dios sienta deseos de estar y permanecer. Las Escrituras nos insisten en que cuando los creyentes se reúnen a adorar, Dios está en medio de ellos; sin embargo, en su opinión esto no siempre sucede porque él quiere, sino porque «le toca estar». Está presente porque él mismo dijo: Donde dos o tres se reúnen en mi nombre, allí estoy yo en medio de ellos (Mateo 18:20).
